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Unos investigadores de la Universidad de Arizona, han realizado un robot que utiliza el cerebro de una polilla para controlar su movimiento. Un implante en el cerebro de la polilla recoge los impulsos cerebrales, los procesa y los transforma en el movimiento del robot. La polilla está inmovilizada en un tubo de plástico y con una pantalla pintada con rayas blancas y negras, se engaña a su sistema visual para que piense que está en movimiento.
Es importante avanzar en neurociencia y supongo que dirán que la polilla no sufre daños, pero estos experimentos me recuerdan a una novela de ciencia ficción.

Via KurzweilAI.