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Las mascotas electrónicas son, y serán cada vez más, una de las principales aplicaciones de la inteligencia artificial y la robótica. Hace poco en una asignatura del posgrado de inteligencia artificial que estudio en la uned, unos compañeros, Carlos Delgado, Miguel López Delgado, Óscar Sánchez Cesteros y Carlos Javier Gasco Lallave, hicieron una presentación bastante interesante sobre este tema, de la que he extraido algo de información y la he adaptado.

Se pueden distinguir dos tipos de mascotas electrónicas: las mascotas robot (por ejemplo, el aibo) y las mascotas digitales (cómo el famoso tamagotchi). Creo que a largo plazo, se distingurán poco unas de otras, sólo se diferenciarán del plano en el que actúen: en el mundo físico unas y en el mundo virtual las otras (y a más largo plazo posiblemente existan implementaciones híbridas, con una doble existencia física y virtual).
Independientemente del tipo, ambas presentan las siguientes características que definen a una mascota electrónica:

  • Se trata de un ser con el que se establece un lazo afectivo.
  • Debería tener autonomía propia (un agente autónomo).
  • No debería implicar un peligro físico o psicológico para nadie.
  • En el caso de las mascotas electrónicas, hacen referencia a su carácter artificial basado en electrónica (algún día las mascotas artificiales biológicas también podrían llegar).

Los principales desafíos que presentan las mascotas robot son:

  • Interacción social: los robots deberían ser capaces de tener emociones artificiales y ser capaces de transmitir estas emociones para que exista una interacción social con las personas. Además, deberían ser capaces de reconocer las emociones de las personas y actuar en consecuencia.
  • Aprendizaje: no deberían ser seres estáticos, deberían aprender de su entorno y memorizarlo para interaccionar con él.

En el caso de las máscotas robóticas, he encontrado una lista con algunas de las mascotas más vendidas, que incluye al dinosaurio Pleo, a la foca Paro, al iCat, al desaparecido perro aibo y al robot Papero. Se echan en falta los robots de Wow wee que, aunque la mayoría son más parecidos a marionetas que a mascotas (en el sentido de que son más teleoperados que seres autónomos), tienen un chimpancé que tiene pinta de ser muy realista: alive chimpanzee.

Quien sabe si llegaremos al punto donde, como en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, los animales cibernéticos sustituirán a los animales reales.