lámpara robótica

Desde el MIT otra vez, pero del MediaLab y de la mano de Cynthia Breazeal: AUR. Se trata de una lámpara robotizada que funciona como asistente colaborativo para iluminación. Básicamente, por lo que se puede ver en el vídeo, el asistente ilumina el área que puede ser de más interés para el usuario humano. De momento sólo es un prototipo, bastante avanzado: toda la funcionalidad está implementada excepto la búsqueda del área de interés.

Sigue la línea de robots con forma no antropomórfica, que creo que va a funcionar. ¿Qué llegará antes un robot antropomórfico capaz de manipular los objetos diseñados para humanos? ¿O será más fácil dotar de una inteligencia básica a los objetos cotidianos para que hagan lo que les pedimos?

domo

No tenía noticias de domo, ni si quiera de que existiese. Este robot es la continuación de anteriores proyectos del CSAIL y se nota que viene de la mano de Rodney Brooks.
Este robot es la continuación de kismet (diseñado para interacción con personas) y cog (diseñado para manipular objetos desconocidos): está pensado como ayudante doméstico capaz de interactuar con objetos desconocidos y con personas.

Por ejemplo, el siguiente vídeo se puede observar las características de este robot:

– Mantiene la mirada de la persona con la que interactúa.
– Es capaz de seguir objetos en movimiento y de cambiar su foco de atención.
– Manipula objetos siguiendo órdenes de un humano.
– Reconoce instrucciones sencillas dadas por personas.

Para un humano, puede no ser muy impresionante, pero para un robot, este es muy avanzado:

el valle inexplicable

Hay un concepto en robótica muy difundido: no hagas tu robot demasiado humano. Por ejemplo Cynthia Breazeal en Designing sociable robots, hace referencia a que el aspecto de kismet es deliberadamente no humano, para no generar repulsión.

Hasta ahora no conocía demasiado la base de esta idea, pero he descubierto que esta teoría la planteó Masahiro Mori como el valle inexplicable. Sólo he profundizado en la wikipedia, pero es bastante interesante: establece que un robot con parecido humano llega a un punto donde en vez de empatía genera repulsión. Alude a que un robot demasiado humano pero no lo suficientemente, probablemente nos recuerde a un cadáver o a una persona enferma.

Su teoría parece que no es del todo científica, seguramente no tenía datos para probarla dado que en los 70 no había robots casi humanos. Pero probablemente encierre algo de cierto: si no es lo suficientemente humano, mejor que no parezca humano.