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En mi última visita a un restaurante de comida rápida me sorprendió un cambio en el modo de atender a los clientes. Lo normal es hacer el pedido en caja, esperar a que te saquen el pedido en la barra/caja y luego llevártelo a tu mesa. Esta vez el pedido lo hicimos a través de una pantalla táctil, luego recogimos una llave electrónica que nos llevamos a una mesa del restaurante y un camarero nos llevó la comida a nuestra mesa cuando estuvo lista.

La clave está en la llave que te llevas al hacer el pedido. Permite que el camarero pueda llevar cada pedido a la mesa correcta independientemente de donde te sientes. En el momento que utilicen cámaras y técnicas de visión artificial, el proceso se puede simplificar todavía más y no hará falta la llave electrónica. Al estilo de lo que se ve en los vídeos de Amazon Go.

Es un cambio mucho más importante de lo que pueda parecer. En estos restaurantes de comida rápida, el ahorro de costes está en el autoservicio. Pero gracias a la automatización, ahora ofrecen un servicio más parecido al de un restaurante tradicional. Esto es él principio de los cambios que vamos a ver en los próximos años.

Además de empezar a dirigir a los trabajadores de un restaurante, ahora en alemania, según spiegel on-lin, un empresario ha abierto un restaurante donde ser reemplaza a los camareros por un sistema automático de entrega de comida. ¿Pensabais que se trataría de un robot? Pues todavía no, en este restaurante se reparte de comida por medio de rampas aprovechando la fuerza de la gravedad.
Quizá lo más novedoso es que el sistema está completamente automatizado por ordenadores: los pedidos se hacen a través de pantallas táctiles en las mesas que llegan a la cocina, dónde los cocineros (humanos) envían la comida a través de rampas a las mesas.
Las reacciones en contra no se han hecho esperar: "Preferiríamos un amable camarero antes que este frío sistema de metal con el que no puedes hablar" dice uno, "El sistema me recuerda a los sistemas de alimentación automáticos de las granjas de cerdos". Con estas malas críticas, me imagino que el restaurante tendrá éxito si la reducción de costes repercute en los precios de la comida y no sólo en los beneficios del empresario.
De todas formas, el cambio a la automatización total es imparable, se terminará reemplazando al hombre por la máquina dónde sea económicamente rentable, pero este cambio habrá que hacerlo de forma que la sociedad pueda masticarlo y digerirlo para asimilarlo correctamente.

Via engadget.