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Según Technology review, Microsoft está utilizando un algoritmo de inteligencia artificial para reducir el número de anuncios visualizados en los resultados de las búsquedas de Bing. En media, el buscador de Microsoft muestra 3,85 anuncios por palabra de búsqueda, mientras que Google muestra 5,72. El objetivo de Bing es mostrar menos anuncios pero más relevantes y conseguir más clicks de los usuarios. Para conseguirlo utilizan un algoritmo basado en un modelo bayesiano que aprende sobre la marcha (aprendizaje no supervisado).

La inteligencia artificial poco a poco se va colando en aplicaciones comerciales, pero es una lástima que mientras Bing se juega 25.000 millones de dólares con éste algoritmo, en España nos preguntaremos porqué fracasan los proyectos tecnológicos.

Aprovechando las últimas modificaciones en el contenido del blog, estoy haciendo algunos cambios estéticos. Además voy a hacer limpieza de artículos antiguos pendientes de publicar (poco a poco, tengo unos 300), publicando los que todavía sean interesantes. El primer artículo que he encontrado es un white paper publicado por Pierre-Yves Oudeyer sobre la motivación en el aprendizaje infantil. A través de un experimento con robots, Pierre sugiere que el aburrimiento y la frustración son una parte fundamental del aprendizaje. Un robot necesita enfrentarse a situaciones familiares pero no lo suficientemente conocidas como para que no supongan un reto. Actualmente Pierre-Yves es investigador en el inria flowers continuando su investigación en este campo, la aplicación de la psicología del desarrollo a la robótica.

El DARPA ha concedido un proyecto a la empresa SRI cuyo objetivo es investigar en la creación de ordenadores capaces de aprender directamente de los humanos.
Se trata de un objetivo ambicioso, habrá que esperar a ver los resultados, pero me imagino que difícilmente generarán resultados generalizables a cualquier campo de aplicación, pero ya se verá.
En cualquier caso, es el objetivo que veo a largo plazo, la necesidad de acabar con el programador, el hecho de que para programar un ordenador, sólo necesitemos hablar. Todavía falta mucho trecho para llegar ahí, pero es bueno apuntar alto.