probabilidad, narrativas y deportes

Los periodistas deportivos suelen construir historias basadas en datos estadísticos. Es atractivo construir narrativas épicas que expliquen los datos, aunque luego no sean fieles a lo que realmente dicen esos datos. Kiko Llaneras tiene una serie de artículos relacionados con este tema muy buenos: cartera vs carteracanteras de barça y madridnarrativas infundadas.

Supongo que en parte se debe a que nuestro cerebro no está acostumbrado a hacer cálculos estadísticos complejos. En el libro de Nassim Taleb ¿Existe la suerte? se explica esta idea aplicada al campo de las finanzas: nuestro cerebro no calcula bien las probabilidades y suele tomar "atajos" para realizar cálculos de probabiidades.

Por otro lado, hace tiempo que pienso que introduciendo aleatoriedad por medio de probabilidades, se podría romper la frialdad asociada a los ordenadores y se podrían construir programas menos predecibles, más humanos. Incluso escribí un artículo sobre la posibilidad de usar redes bayesianas para la generación de textos de horóscopos y predicciones del futuro.

Y hace poco me encontré con un artículo de O'Reilly sobre narrativas deportivas generadas por ordenador hablando sobre una empresa, automated insights, que se dedica a unificar estas dos ideas, la aplicación de la inteligencia artificial para la generación de narrativas deportivas. A partir de unos datos, nos cuentan una historia para que los datos no se presenten tan fríos. Así que inspirado en el proceso que usamos los humanos para construir narrativas en los deportes, los ordenadores están empezando a contarnos historias analizando el contenido de grandes bases de datos.

4HC4Y6QJXBGX

3 comentarios en “probabilidad, narrativas y deportes

  1. Antonio

    Nunes, he publicado hace poco un artículo semejante. La empresa es Narrative Science http://www.narrativescience.com/.
    De modo que la carrera ha comenzado. Ambas empresas hacen artículos cortos sobre noticias deportivas que tienen muchos datos y nadie escribiría. Pero...
    El artículo de O’Reilly es muy revelador

Deja un comentario